*Estudiante de la UACh, Marilyn Flores realiza investigación al respecto: Agricultura
JUAN GARCÍAHEREDIA
Se está evaluando la capacidad de la planta de cempasúchil para actuar como filtro natural y sanar terrenos agrícolas afectados por metales pesados, mediante una investigación de Marilyn Juárez Flores, estudiante de la maestría en Ingeniería Agrícola y Uso Integral del Agua de la Universidad Autónoma Chapingo (UACh), cuya sede está en Texcoco, Estado de México.
Lo anterior es según informes revelados este 27 de octubre de 2026 por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Agricultura), la cual destacó que bajo el título “Transporte de metales potencialmente tóxicos en el sistema suelo–planta: caso Tagetes erecta” y con la dirección del coordinador general de Estudios de Posgrado de esa casa de estudios, Jorge Víctor Prado Hernández, el proyecto analiza la interacción de esta flor milenaria con sustancias como cadmio, cromo, plomo y níquel.
Originaria de Tixtla de Guerrero, la ingeniera agrónoma refiere que su estudio abre camino a la generación de insumos fundamentales y alineados a los objetivos de sostenibilidad del Gobierno de México, al promover la inocuidad, evaluar el uso seguro de recursos hídricos en el campo y salvaguardar la producción agropecuaria nacional, de acuerdo con un comunicado conjunto de la dependencia federal y la UACh.
Para profundizar en el comportamiento de los contaminantes al utilizar sistemas de riego con aguas residuales, la estudiante explica en el escrito de prensa que la investigación combina un doble diseño experimental bajo condiciones controladas en invernadero y cajas acrílicas de laboratorio, además del uso de HYDRUS, un avanzado software de simulación matemática que permitió predecir con exactitud el viaje de los metales en el agua y el perfil de la tierra.
Conforme a los datos facilitados, los resultados experimentales revelaron amplias capacidades en la especie vegetal, toda vez que la Tagetes erecta —comúnmente conocida como cempasúchil— demostró ser una alternativa natural ante el cadmio y el níquel al mantener una elevada resistencia a pesar de su toxicidad.
Juárez Flores señaló que las plantas expuestas al plomo no solo sobrevivieron, sino que desarrollaron raíces más fuertes, tallos de mayor longitud y flores de mayor tamaño. En contraste, el cromo resultó ser el único elemento dañino para el cultivo, al reducir drásticamente su biomasa y anular su capacidad de floración.
Las pruebas también permitieron constatar que la presencia de estos metales no alteró la acidez del suelo, aunque sí modificó su conductividad eléctrica, comentó la estudiante de la UACh, brazo académico de la Secretaría de Agricultura.




