*Se trata de Erick Giovanni Espinosa Varela, Director Ejecutivo de Desarrollo Urbano en dicha demarcación, quien al momento no ha sido sancionado
*Los familiares de su exesposa interpusieron dichas acusaciones y exigen que sea sancionado conforme a la ley
Erick Giovanni Espinoza Varela, Director Ejecutivo de Desarrollo Urbano, área adscrita a la Dirección General de Obras Públicas y Desarrollo Urbano en la Alcaldía Coyoacán, fue acusado por familiares de su ex esposa, Nancy Shycaru García Ibarra, por haber cometido presuntamente diversos actos de corrupción, violencia familiar y nepotismo.
En Coyoacán, se comienza a construir un relato incómodo alrededor de Espinoza Varela, un actor con presencia real dentro de la estructura de la Alcaldía y con vínculos personales que, en el plano ético y político, ya generan ruido interno y externo.
Dicho funcionario, quien también fue diputado local por el PRD, comparte una historia personal y laboral compleja con Nancy Shycaru García Ibarra, su exesposa y con quién tuvo 2 hijos Emiliano Espinoza García y Andrea Giovanna Espinoza García.
Y de acuerdo con investigaciones, esta exfuncionaria ocupó posiciones dentro de la estructura de la Alcaldía, hasta ser descubierta en actos de extorsión y corrupción.
Sin embargo, en el ambiente político local han circulado trascendidos no confirmados sobre las razones de su separación, incluyendo versiones de presunta violencia familiar que no cuentan con
denuncias formales ni pruebas públicas conocidas.
Aun así, el solo hecho de que estas versiones existan y no hayan sido políticamente contenidas representa un riesgo reputacional latente para la administración.
Cabe resaltar que fue la misma familia de Nancy Shycaru García Ibarra, quien dio a conocer la información y realizó la denuncia correspondiente.
“No solo nos enfrentamos a una persona que es capaz de pagar el precio de encubrir sus errores, sin importar la gravedad de los mismos; también nos enfrentamos al nepotismo descarado, repartiendo en nóminas a sus hijos”, señalan los inconformes.
A esto, se suma un elemento particularmente delicado: la presencia de familiares directos dentro de la Alcaldía. Antes de su relación con Nancy Shycaru, Espinoza Varela tuvo una hija, Melissa Dayana Espinoza Valerio, fruto de su matrimonio con Judith Valerio.
Su nombre aparece registrado en plataformas públicas de Capital Humano de la Ciudad de México, bajo un esquema laboral identificado como puesto con estabilidad, información accesible y verificable dentro de los registros administrativos al alcance del escrutinio público.
Hoy, Espinoza Varela sostiene una relación sentimental con Vanessa Jocelyn Uribe Mejía, actual Directora de Desarrollo Humano de la Alcaldía, a quien conoció previamente en el ámbito
privado, cuando ambos coincidieron laboralmente en la empresa Kyoszen.
La relación, conocida en el entorno político-administrativo, se desarrolló mientras la exesposa y la pareja actual coincidían dentro de la misma administración, bajo un mismo paraguas institucional. Misma situación que sucede con los hijos de sus distintos matrimonios.
En términos políticos, el mensaje es devastador: Una percepción de cinismo, de
indiferencia frente a los principios mínimos de ética pública y de sensibilidad institucional.
A ello se agregan versiones persistentes sobre la presencia de familia política —cuñados y cuñadas— en distintas áreas de la administración.
Independientemente de si cumplen o no con los perfiles técnicos, la acumulación de vínculos familiares construye una narrativa de redes internas que difícilmente puede ser defendida en el terreno político.
No se trata —al menos ahora, señalan los denunciantes— de un escándalo legal. Se trata de algo más peligroso: Un desgaste silencioso, una bomba de tiempo mediática y un flanco abierto que puede ser explotado por adversarios políticos, colectivos feministas, órganos de fiscalización o la opinión pública.
“En la política local, los asuntos privados mal gestionados terminan convertidos en crisis públicas.
Y en Coyoacán, el margen para el cinismo administrativo ya es mínimo”, concluyeron.




