*Esto es el acumulado en la última década; sugiere reforzar protocolos de estrés térmico y agua segura
JUAN GARCÍAHEREDIA
En la última década, Latinoamérica acumuló pérdidas por catástrofes naturales cercanas a los 100 mil millones de dólares (mdd), de los cuales solo 19 mil mdd estaban asegurados, según informes revelados este 5 de octubre de 2026 por la empresa estadounidense de servicios profesionales Marsh, basada en datos de la compañía suiza de reaseguros Swiss Re.
Con motivo del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres (13 de octubre), la firma destacó en un comunicado que los países de Latinoamérica enfrentan una exposición combinada a fenómenos hidrometeorológicos y geológicos. “Ciclones tropicales, lluvias extremas, inundaciones y ondas de calor son recurrentes; mientras que los sismos, el vulcanismo, los hundimientos y los agrietamientos, aunque menos frecuentes, pueden generar interrupciones severas”, indica.
Añade que en América Latina, el impacto de los desastres no se limita a los daños visibles: también incluye interrupciones de la cadena de suministro, ausentismo, desplazamientos, pérdida de productividad y presión sobre las finanzas públicas y privadas. Estas consecuencias pueden prolongarse aun después de que termina la emergencia.
De acuerdo al Informe de Riesgos Globales 2026, realizado por el World Economic Forum en colaboración con Marsh, identifica los fenómenos meteorológicos extremos como uno de los riesgos de mayor severidad en el horizonte de diez años, alerta la firma.
FENÓMENO “EL NIÑO“
Hablando de “El Niño”, un fenómeno de origen climático relacionado con el calentamiento del oceáno Pacífico oriental ecuatorial, el gerente vicepresidente de Seguridad y Salud Ocupacional en Marsh Perú, Percy Mesías, dijo en el comunicado lo siguiente: “El impacto de El Niño no se limita a lo físico y lo financiero. Cuando el fenómeno dispara enfermedades, ausentismo y agotamiento, la productividad cae aunque la planta esté intacta. La salud de la fuerza laboral es una variable de continuidad del negocio”.
Así pues, Marsh recomienda anticipar picos de demanda en beneficios de salud, reforzar protocolos de estrés térmico y agua segura, prevenir criaderos, proteger el bienestar emocional y mapear roles críticos. “En la región, la preparación debe considerar también viviendas, familias y movilidad de los colaboradores”.




