Tras su estreno internacional este año en CPH:DOX y su paso por la sección Visions de South by Southwest (SXSW), donde recibió el Premio del Público.
Hijas del bosque, de la cineasta mexicana Otilia Portillo Padua, inicia en México una nueva etapa de su recorrido.
La película tendrá su premier nacional en la 24a. edición del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), donde formará parte de la Competencia de Documental Mexicano, e inmediatamente después continuará su recorrido como parte de la programación de DocsMX.
Hablada en español, tlahuica pjiekakjoo, zapoteco y mazateco, Hijas del bosque lleva al espectador a un viaje profundo por los bosques del centro y sur de nuestro país,siguiendo la labor de dos jóvenes biólogas e investigadoras: Eliseete Ramírez Carbajal, micóloga tlahuica-pjiekakjoo; y Julieta Serafina Amaya Pérez, bióloga zapoteca.
Ante un panorama marcado por la crisis climática, la deforestación y la falta de oportunidades, el documental muestra cómo ambas científicas buscan reconciliar el pasado y el presente a través de la relación simbiótica entre sus comunidades y el reino fúngico.
De este modo, el conocimiento ancestral y la práctica científica
moderna se entrelazan: durante siglos, las recolectoras indígenas han preservado el saber sobre las especies de hongos, posicionándose como guardianas del pasado, recolectoras del presente y visionarias del futuro.
Hijas del bosque propone un giro frente al relato distópico contemporáneo para imaginar futuros posibles desde nuevas narrativas donde los hongos tienen voz, y como cohabitantes de este planeta nos invitan a explorar lo desconocido y nos revelan que, en la muerte y la descomposición (a las que tanto tememos los humanos), también existe la renovación.
Esta mirada se inspira en el ensayo de la escritora de ciencia ficción Ursula K. Le Guin La teoría de la bolsa de la ficción, donde la autora cuestiona las narrativas bélicas lineales del héroe como la única manera de contar historias y sugiere que como lo indica la antropóloga Elisabeth Fischer que el primer invento humano no fue un arma, sino un recipiente: una bolsa o canasta para recolectar.
Más allá del clásico “viaje del héroe”, la película abraza un nuevo paradigma: la mujer que esparce conocimiento con una canasta frente al conquistador de espada y capa.
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