Ya sean del IMSS, del ISSSTE, de la Secretaría de Salud, de la Marina o de PEMEX, los hospitales del gobierno están en crisis, en muchos de ellos faltan no solo medicamentos sino hasta lo más indispensable que se requiere para salvar vidas, lo que se ha acentuado en las tres últimas administraciones de la Administración Pública Federal, pues ni los gobiernos del PRI, como tampoco los de MORENA, se han preocupado por el tema de la salud, no obstante que la salud es indispensable no solo para mantener las expectativas de vida, sino para incrementar el Producto Interno Bruto del país, pues sin salud no hay productividad.
“Los hospitales públicos de México atraviesan una crisis que no se puede maquillar con cifras. La falta de gasas, camas y medicamentos básicos revela un sistema de salud debilitado, incapaz de atender dignamente a la población. Esta precariedad no es producto de una guerra, sino de la indiferencia y el abandono institucional”.
Es triste tener que expresarse de forma tan contundente y real como lo hacemos en esta plataforma de noticias llamada ENCUENTRO VITAL, pero hay que decir hasta el cansancio que, “sin salud, el crecimiento económico se vuelve una ilusión estadística. Un país con trabajadores enfermos, médicos agotados y pacientes sin atención no puede sostener un verdadero desarrollo. La productividad se erosiona cuando la fuerza laboral está debilitada, y el Producto Interno Bruto pierde sentido frente a la realidad de hospitales colapsados”.
Resulta aberrante ver como el personal de salud de los hospitales públicos de México, cada vez se manifiesta de una manera más frecuente y creciente en número; en redes sociales se observan manifiestos de protesta en los hospitales de Oaxaca, Veracruz, Guanajuato y hasta en la Ciudad de México y todo, porque el Gobierno Mexicano no quiere reconocer que “Invertir en salud no es un gasto, es la base del futuro económico y social. Ignorar esta crisis es hipotecar la nación. México necesita reconocer que la salud pública es el cimiento sobre el cual se construye cualquier proyecto de prosperidad; sin ella, todo crecimiento es frágil y efímero,” y ojalá que la administración de la presidente Claudia Sheinbaum Pardo, hija de una destacada científica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) entienda que, “sin salud, todo crecimiento es frágil, y sin reconocerlo, toda nación se condena a la precariedad; que un país sin hospitales dignos es un país sin futuro; que invertir en salud es invertir en México y que ignorar la crisis hospitalaria, es hipotecar la esperanza de millones de mexicanos” que ansían tener una mejor calidad de vida




