Por los vestigios de ropa que han sido encontrados en el Rancho Izaguirre, localizado en una parcela ejidal de Teuchitlán, Jalisco, un supuesto campo de adiestramiento y exterminio del Cártel Jalisco, Nueva Generación (CJNG) entre las posibles víctimas habría ciudadanos estadounidenses, ante el hallazgo de varias playeras provenientes al parecer de manufactura estadounidense, y dado que dicho cártel ha sido declarado como narco terrorista por el gobierno norteamericano, en la nueva clasificación propuesta por el presidente Donald Trump, se complicaría la relación bilateral de nuestro país con esa nación, de ahí el nerviosismo mostrado por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, en sus últimas conferencias matutinas del pueblo, la que ahora tendrá que dar cuenta a los mexicanos, de la verdad de lo que ahí haya sucedido.
Culpar a los anteriores gobiernos como el del panista Felipe Calderón Hinojosa, de la barbarie que se pudo haber suscitado en dicho rancho, no exime de responsabilidad legal a la administración actual, oficialmente responsable del esclarecimiento de los hechos relacionados con más de 400 víctimas desaparecidas, y seguramente será por eso que la administración que encabeza Trump, presionará todavía más al gobierno mexicano para que aporte información precisa de lo que realmente ahí ocurrió, sin maquillajes de hechos, ni de cifras, sin endosar la responsabilidad a otros, ni alargar los tiempos legales de la presentación de pesquisas hasta que esto se enfríe, dado que entre los desaparecidos pudieran estar personas de nacionalidad estadounidense.
La situación es complicada, porque más allá del manejo mediático que pudieran tener los acontecimientos ocurridos en el mencionado rancho, el CJNG, figura entre los seis cárteles mexicanos de la delincuencia organizada, que han sido declarados como narco terroristas, lo que lo coloca en la misma situación de organizaciones criminales como Al-Qaeda, Boko Haram o Hezbolá, situación que además pone en riesgo nuestra soberanía
FOTO DE LA CNN